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Historia Apasionada De Torre De El Bierzo IX

(Epílogo)

La generación del 57

               El comedor de “El Túnel” estaba dividido en dos partes a causa de la caja de escaleras que subía a una de las viviendas de arriba, aquella en la que había vivido Lolo Sandoval, y tenía una puerta corredera que lo separaba de miradas indiscretas y de oídos sigilosos.
                Allí nos juntábamos de veinte a treinta jóvenes de Torre, prácticamente todos nacidos en el segundo lustro de la década de los cincuenta (por eso el subtítulo de “La generación del 57”, bueno por eso, porque suena un poco como aquella literaria generación del 27, y obviamente porque es la generación de Damián y la mía).
                Pedíamos nuestra consumición en la barra a Pepe Nespral, que lo llevaba por entonces en alquiler, y pasábamos al comedor ocupando nuestro sitio al fondo a la derecha, y allí hablábamos de planes, los nuestros, planificábamos excursiones, Peñainfierna, Las Ollas,… y sin tapujos nos poníamos verdes los unos a los otros sin que a nadie le molestase o le pareciese mal.
                Recuerdo una ocasión en que hubo una discusión fuerte en la que los trabajadores nos achacaban a los estudiantes que les hacíamos de menos, todos hablábamos sin miedo, mirándonos a los ojos, y al final alcanzamos la solución, el domingo siguiente todos a Las Ollas de excursión, porque andando se hace camaradería, y te unes al compañero en el cual a veces necesitas apoyarte. Nos habíamos convertido en asamblearios y demócratas cuando aún no sabíamos lo que eran ni las asambleas ni la democracia.


                La unidad de RENFE hizo sonar su silbato al entrar en la estación de Torre, Daniel el Travieso se bajó, bordeó la balsa de la estación de Riesco hasta llegar al cargue de Brañuelas, allí cruzó el parque de vías mirando a derecha e izquierda, descendió por el sendero hasta el río, cruzó el puente de madera y entró en “El Túnel” a tomar una cerveza, y allí estaba apoyado en la barra viendo como los jóvenes llegaban, pedían una consumición en la barra, abrían la puerta corredera del comedor y entraban, intrigado por lo que allí dentro ocurría, abrió la puerta y entró.


“Hola, ¿qué querías?” – le dijo alguien desde el fondo.


“Nada en especial, sólo quería saber lo que hacíais”- dijo él ruborizado.


“Pues ya ves estamos decidiendo lo que vamos hacer este fin de semana que viene, hacemos proposiciones, lo votamos y lo que decide la mayoría es lo que se hace” – le respondió alguien con un tono de seguridad impropio para alguien tan joven.


“Gracias, eso está bien”.


                Daniel el Travieso salió del comedor de “El Túnel” pensando en lo listos que eran aquellos chavales, y que en cuanto llegara a Albares iba a proponer a toda la gente de su edad en hacer lo mismo.
                Luego el tiempo nos fue desperdigando por diferentes puntos, y el viento, aquel que desde tiempo inmemorial venía soplando a favor de Torre cambió de dirección y la minería entró en crisis, muchos de los que aún quedaban en el pueblo debieron abandonarlo, y aquel espíritu de unidad de aquella “generación del 57” se perdió, se diluyó en el tiempo, y las gentes, aquellas que habían sido camaradas y compañeros, se enfrentaban ahora los unos a los otros, despellejándose vivos mientras el pueblo caía en picado.
                Hasta que un buen día aquella “generación del 57” ayudada y apoyada por otras generaciones anteriores y posteriores, dijeron: “Basta” y se unieron bajo una página de Internet, ésta, y crearon Su bandera, la nuestra, y todos unidos bajo un mismo fin:

“Conseguir devolver a Torre el esplendor perdido”.

Y se alzaron voces y algunas gargantas quedaron rotas de gritar:

“¡SALVEMOS TORRE!”

 

 


 

 

Hasta ahora la historia, "nos la contaron". Otros la hicieron, otros la vivieron; A partir de aqui a nosotros nos corresponde hacer historia, vivirla y por supuesto, pregonarla a los cuatro vientos

LUCHA POR TU PUEBLO SIGUE A SU BANDERA

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